Los dias de seis y medio
como la lluvia de marzo
aparecen persistentes
en mi perchero colgados.
Los dias de seis y medio
me acosan en la cocina
reconocen mis catarros
y adornan mi estanteria.
Los dias de seis y medio
se acostumbrarón a mi
mucho antes que yo a ellos.
Un manzana mordida,
un vaso en el fregadero,
un viaje sin despedida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario